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Cervantes y el Quijote
D.Miguel de Cervantes Saavedra
Cervantes con algunos personajes del Quijote UN HIDALGO UNIVERSAL

      "El ingeniosoDulcinea en Alcalá de Henares hidalgo don Quijote de la Mancha" es una novela, "sólo" una novela. Salvo, claro está, que es la mejor novela que se haya escrito en el mundo, en todos los idiomas. a lo largo de todas las generaciones y en todos los tiempos. Lo cual no es pequeña cosa, para honor de Don Miguel de Cervantes Saavedra, un madrileño de Alcalá de Henares, hijo de un cirujano que arrastraba a partes iguales seis hijos y su mediocridad. Miguel, con un padre fracasado, una hermana monja y una madre enérgica, se curtió muy pronto en la vida. En realidad, su vida fue connatural a su tiempo. España era entonces la primera potencia del mundo, con pie en los cinco continentes y soldados, frailes y burócratas en todos ellos. Mejor dicho, Miguel conoció con Felipe II la grandeza y con Felipe III la decadencia española, aunque esas cosas no las notara porque se necesita cierta perspectiva. Desde el 12 de octubre de 1547, al 23 de abril de 1616, Miguel de Cervantes conoció muchas ciudades, muchos oficios, muchas fatigas y escasa gloria. Vivió bastante, casi setenta años, pero su vida fue un largo otoño de dolores materiales y morales, de prisiones y cautiverios. Era de carácter bondadoso, sensual, propenso a la credulidad, vagabundo un poco a la fuerza y propicio, como su hijo literario, a topar con la justicia de los hombres. Empero, no tratamos aquí de insertar su biografía entera Que de tan densa, aunque la resumiésemos a linea por acontecimiento, no cabria. Tenemos que decir de él: "Fue el autor del Quijote" y   tendremos más que suficiente, aunque con ello cometamos una injusticia. ¿Injusticia... ? Sí. ¿No han visto ustedes el monumento a Cervantes en Madrid, y en general todos los que tiene levantados por el ancho mundo? Consiste.El molino primordialmente, en un primer plano destacado, con estatuas al natural de Don Alonso Quijano y Sancho Panza, y, al fondo, un busto pequeño de Cervantes. Es decir, lo creado absorbe al creador, lo anula casi. Siempre se le antepone, siempre lo oscurece. Nadie se acuerda del Cervantes costumbrista magnifico en "Rinconete y Cortadillo", que sabe describir la locura en "El licenciado Vidriera", el fenomenal esforzado de "Los trabajos de Persiles y Segismunda", el artífice de "La Galatea", el comediógrafo de "Numancia " o "Los baños de Argel".
 

  Por decir, no se dice que Cervantes escribió el Quijote. sino que el Quijote fue escrito por un tal Cervantes. A mi, siempre. me ha rebelado tamaña injusticia, aunque bien meditado la tal es la mejor señal de la grandeza literaria. Tan grande es el Quijote, que como la Biblia, como "Las Cervantes y personajes del Quijote mil y una noches", no parece obra de un solo ser humano, sino el producto decantado de un pueblo. unas doctrinas, unas condiciones vitales.  De hecho, esto sucede con muy pocos libros: . "La Ilíada"' "El Ramayana", "El libro de los muertos", "Guerra y paz", "Fausto" y pocos, pocos más. Es la gloria de lo que sale redondo, no porque su perfección radique en primores literarios, sino porque refleja,  incluso en sus imperfecciones la condición  humana en la plana dimensión del tiempo.
 
     ¿Y quién es este famoso Don Quijote? Una burla, una broma bondadosa escrita por un escritor ya viejo y cansado. que mojó su pluma en la sinceridad más absoluta. acertando plenamente a ser eje de una de esas épocas de transición que marcan el giro de la historia. La primera edición de "Don Quijote" ( se puede escribir sin comillas; tan real es que se admite su existencia hasta gramaticalmente hablando) se publicó en 1605, aunque algunos hablan de otra anterior, y se supone que Cervantes la comenzó a escribir en 1598. Es decir, la primera parte, aquella que acaba cuando la ama, el cura y el barbero queman los libros del hidalgo don Alonso, creyendo terminada su aventura. Así rematada, la historia del Caballero de la Triste Figura hubiera sido una novela ejemplar, tipo "La Gitanilla"; pero tenia demasiada fuerza y ello podía ser visto hasta por el autor. Y escribe la segunda parte, que se publica en 1615, seis meses antes de la muerte de Don Miguel. Que el libro tenia más partido, lo demuestra la mala gana con que lo termina Cervantes y las muchas imitaciones que ha tenido. 

  Desde entonces acá, desde 1605 a 1965. desde la edición de Juan de la Cueva a ésta, que es la ultísima (aunque no lo será por muchos días), las ediciones se han sucedido ininterrumpidamente. Después de la Biblia es el libro más traducido y editado del mundo. Se calcula que van cerca de tres mil ediciones y son casi medio centenar las que aumenta cada año. Los mejores artistas, los pensadores más insignes -posteriores a Cervantes-, los glosadores más preclaros han escrito poco o mucho sobre el Quijote. La bibliografía sobre Cervantes y su obra es tan extensa como las ediciones de la novela. Si eso es la gloria, "Don Quijote de la Mancha" es un libro glorioso; si la fama es el reconocimiento tácito de unas virtudes, Cervantes es un escritor famoso; y si el mito es la andadura humana hecha tópico por los siglos de los siglos, Alonso Quijano y su escudero Sancho son el mito más fuertemente enraizado de la literatura mundial.

    ¿Qué hizo ese hidalgo manchego para ser tan famoso? Muy poca cosa: ser apaleado  constantemente, estar loco y soñar aventuras descabelladas en un mundo eminentemente prosaico. ¿ y por eso es tan famoso? Por eso y por haber perpetuado en el bronce
de los siglos la supremacía del ideal, de la locura sublime ante la vulgaridad de la existencia. Por eso y por haber hecho de una rolliza aldeana la más sutil y hermosa figura femenina. Por eso y por haber confundido unos molinos de viento con gigantes. Por eso y por atacar, con malas armas y flacas fuerzas, a enemigos desmesurados, sin miedo, sin volver la cabeza, sin medir las consecuencias, atento sólo a los dictados de la caballerosidad, el honor y la justicia. Hoy día se llama quijote al ser humano que hace una quijotada es decir, algo a lo que no estaba obligado, pero que establece en el mundo la fe en la condición humana y la dignidad en el trato. Ser quijote es luchar contra los esfuerzos las injusticias, las ruindades de los poderosos; ser quijote es amar la belleza inútil, la locura bondadosa, es arriesgar la vida por salvar un niño, por arrancar una flor, por oponerse al abuso; ser quijote es mantener la supremacía del individuo frente a la masa; creer en la belleza mejor que en la utilidad y decir las verdades sin temor a las consecuencias. Por eso el Quijote es eterno. El mundo necesita este freno, esta locura; esta roca contra la corriente, De no existir, habría que inventarlo. Es la diferencia entre hacer lo que se puede y lo que se debe. Por eso, y vuelvo al principio, siendo el Quijote una novela, llega casi a ser un libro religioso, o por lo menos, un paradigma de las virtudes humanas de un pueblo. Aquí si se entiende que algunos no quieran que se desvirtúe la esencia de un libro de tanta calidad. Aquí es donde digo yo que tanta es su fuerza que hasta una mala película lo engrandecería.

Cervantes situó a sus héroes a principios del siglo XVII y en un lugar de España muy discutido. ¿Por qué en la Mancha? Don Miguel, que había corrido mucho mundo, podía haber situado su historia en cualquier parte, y lo hizo, con toda intención, en la Mancha, una comarca natural entre cinco provincias, terreno llano, seco, árido y soleado; casi un desierto donde la vida se habla remansado, apto para todo contraste o cuando menos para que un hidalgo, creyéndose en la época de Amadis, chocara con el ambiente natural. Don Alonso viste una armadura de sus antepasados, vieja de doscientos años, que es algo así como si ahora, un personaje creado en nuestra época, vistiese uniforme a la federica.

     En esta tesitura, Cervantes desequilibra a su hidalgo, pero deja intacto el mundo de su tiempo. Los otros, los testigos, amigos, enemigos o
indiferentes, comprenden en seguida que el caballero está loco, le siguen o no la corriente, pero sin disparatar ellos mismos. y del contraste de la brutalidad misma de las escenas, brota la grandeza de la aventura. "Don Quijote de la Mancha" es un' libro divertido' pero la suya es una diversión triste, amarga que duele en las entrañas. Cervantes, con un humor negro, humilla a su caballero bajo los golpes villanos, pero lo levanta nuevamente, lo enfrenta al cosmos, realista, pintoresco, gregario, y lo expone nuevamente al peligro. Quizá demuestre la ruina de la épica, pero deja un bello ideal y una herencia fabulosa.
Y no seguimos más, por no repetirnos, por no repetir lo mucho que se ha escrito sobre el tema. En realidad, el Quijote no
necesita comentarios. Es un fantasma que vaga por los campos, por las imaginaciones, por las conductas humanas. Su fuerza es tanta, que incluso sin leerse se le conoce.
     
     Posiblemente éste sea su peligro. Aparte de conocerle, amarle, incluso practicarle en pequeña o grande escala, lea usted, "también ", esta singular, amarga, grandiosa novela. Léala porque Cervantes hizo maravillas con el idioma. Nunca un instrumento de trabajo caló tanto y tan hondo en los tejidos humanos; nunca la razón y la locura fueron sometidos a tan completo análisis. La sutil línea que
existe entre lo sublime y lo ridículo, nunca fue burlada tan donosamente como lo hiciera el alcalaino Miguel de Cervantes. hijo de don Rodrigo, un cirujano mediocre, hace ya trescientos sesenta años.

PRÓLOGO, DE TOMÁS SALVADOR, A LA EDICIÓN DE EDITORIAL PETRONIO DE 1965

 

AMADIS DE GAULA A DON QUIJOTE DE LA MANCHA

SONETO

       Tú, que imitaste la llorona vida
   que tuve, ausente y desdeñado, sobre
   el gran ribazo de la Peña Pobre,
   de alegre a penitencia reducida;
       tu, a quien los ojos dieron la bebida
   de abundante licor, aunque salobre
   y alcanzándote la plata, estaño y cobre
  te dio la tierra en tierra la comida;
      vive seguro de que eternamente
  en tantos, al menos, que en la cuarta esfera
  sus cabellos aguije el rubio Apolo,
      tendrás claro renombre de valiente,
  tu patria será en todas la primavera,
  tu sabio autor, al mundo único y solo.


DON BELIANIS DE GRECIA A DON QUIJOTE DE LA MANCHA

SONETO

          Rompí, corté, abollé y dije, y hice
      más que en el orbe caballero andante;
      fui diestro, fui valiente, fui arrogante;          mil agravios vengué, cien mil dishice.
          Hazañas di a la fama que eternice,
      fui comedido y regalado amante;
      fue enano para mí todo gigante,
      y al duelo en cualquier punto satisfice.
          Tuve a mis pies postrada la fortuna,
      y trajo del copete mi cordura
      a la calva ocasión al estricote.
        Mas, aunque sobre el cuerno de la luna
      siempre se vio encumbrada mi ventura
      tus proezas envidio, ¡oh gran Quijote!


Contra los molinos
DEL BURLADOR, ACADÉMICO ARGAMASILLESCO A SANCHO PANZA

SONETO

            Sancho Panza es aqueste, en cuerpo chico,
        Pero grande en valor; ¡milagro extraño!
        Escudero el más simple y sin engaño
        Que tuvo el mundo, os juro y certifico.
            De ser conde no estuvo en un tantico,
        Si no se conjuraran en su daño
        Insolencias y agravios del tacaño
        Siglo, que aun no perdonan a un borrico.
            Sobre él anduvo (con perdón se miente)
        Este manso escudero, tras el manso
        Caballo Rocinante, y tras su dueño.
           ¡Oh vanas esperanzas de la gente!
        ¡Cómo pasáis con prometer descanso,
        Y al fin paráis en sombra, en humo, en sueño!



La ventera
DE SOLISDAN A DON QUIJOTE DE LA MANCHA

SONETO

        Magüer señor Quijote, que sandeces
    vos tengan el cerbelo derrumbado,
    nunca seréis de alguno reprochado
    por home de hobras viles y soeces.
        Serán vuestra azañas los joeces,
    pues tuertos desfaciendo habéis andado,
    siendo vegadas mil apaleado
    por follones cautivos y raheces.
        Y si la vuesa linda Dulcinea
    desaguisado contra vos comete,
    ni a vuesas cuitas muestra buen talante,
    en tal desmán, vueso cohorte sea
    de Sancho Panza fue mal alcagüete
    necio él, dura ella, y vos no amante.


Atropellado por los toros
     ... Déjanse de poner aquí los llantos de Sancho, sobrina y ama de Don Quijote, los nuevos epitafios de su sepultura, aunque Sansón Carrasco le puso este:

              Yace aquí el hidalgo fuerte
           Que a tanto extremo llegó
           De valiente, que se advierte
           Que la muerte no trinfó
           De su vida con su muerte.

               Tuvo a todo el mundo en poco;
            Fue el espantajo y el coco
            Del mundo, en tal coyuntura,
            Que acreditó su ventura
            Morir cuerdo y vivir loco.

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